1.1.3. La variedad litológica del relieve español

Ocultar

El resultado de esta evolución geológica es la variedad litológica del relieve español, que determina una importante variedad morfológica. Podemos clasificar la superficie del territorio español en cuatro grandes áreas.

Dominios litológicos de España
Los grandes dominios litológicos de España

Ocultar

3.1. El área silícea.

Es el área en la que afloran las rocas precámbricas y paleozoicas del antiguo Macizo Ibérico. Se extiende por el Occidente peninsular (Galicia, León, Extremadura), con ramificaciones al este en la Cordillera Cantábrica occidental, Sistema Central, Montes de Toledo y Sierra Morena. También hay importantes afloramientos en la zona axial de los Pirineos, el Sistema Ibérico, la Cordillera Costero-Catalana y la Cordillera Penibética. Predomina en su roquedo la roca silícea, cuya base es el sílice (SiO2). Entre las rocas silíceas destacan rocas plutónicas como el granito o metamórficas como el gneis o las cuarcitas. También son frecuentes las rocas metamórficas de origen arcilloso, como las pizarras o esquistos, o de origen calizo, como el mármol. Son rocas antiguas, que han sido afectadas por fuertes presiones y han logrado resistir una larga erosión. Por ello son en general rocas duras, poco favorables a la creación de suelos fértiles.

La roca más característica, el granito, es una roca cristalina y rígida, muy resistente a los agentes mecánicos, si bien es alterado por el agua. Su predominio determina una forma de relieve característica: el relieve granítico. En las zonas llanas el agua altera químicamente el granito reduciéndolo a las arenas pardoamarillentas. Estas aportan acidez a la tierra haciéndola menos apta para la agricultura. En estas zonas el paisaje se configura en penillanuras, superficies casi planas formadas por materiales duros, que aparecen fragmentadas por fallas tectónicas, así como gargantas excavadas por los ríos. En altura el agua rompe el granito, actuando como una cuña en sus fisuras al aumentar de volumen cuando se congela. El resultado es un paisaje pedregoso en el que grietas con tendencias geométricas van rompiendo poco a poco los bloques, que se van redondeando a la intemperie. Surgen así crestas, canchales, berrocales, etc.

Esquema del relieve granítico
Esquema del relieve granítico

Ocultar

3.2. El área caliza.

Es el área en la que afloran los sedimentos de la era secundaria, sobre todo de origen marino, plegados en la terciaria por la orogénesis alpina. Se trata del Prepirineo, los Montes Vascos, la Cordillera Cantábrica Oriental, el Sistema Ibérico, parte de la Cordillera Costero-Catalana y la Cordillera Subbética.

Predomina en su roquedo la roca caliza, una roca sedimentaria cuya base es el carbonato cálcico y que se forma por la precipitación química de minerales disueltos en agua (ej. estalactitas) o por la actividad vital o restos de seres vivos, sobre todos marinos, con conchas u otros elementos de carbonato cálcico. También se dan en esta zona aglomerados de grano más grueso, como los conglomerados, areniscas y margas.

Las calizas son rocas duras, pero se disuelven fácilmente en agua. Su predominio condiciona la aparición del relieve cárstico. Se trata del relieve resultante de la disolución de calizas en agua a partir de sus fisuras, formado grietas u oquedades que descienden en vertical hasta que el agua alcanza una capa inferior de roca impermeable. Sus principales formaciones son el lapiaz (superficie de roca caliza cubierta de surcos por la escorrentía de agua), las gargantas u hoces, el poljé (hondonada plana de material calizo que conecta a través de un sumidero o ponor con aguas subterráneas, que inundan la superficie cuando crecen y desaguan al interior cuando decrecen); las dolinas o torcas (poljés de reducidas dimensiones y planta circular); y las cuevas y simas.

Esquema de relieve cárstico
Esquema del relieve cárstico.

Ocultar

3.3. El área arcillosa.

Es el área en la que afloran los sedimentos recientes depositados entre el final de la era terciaria y la cuaternaria. Se extiende por las depresiones interiores, las depresiones alpinas y llanuras costeras.

Predomina en esta zona la arcilla, roca sedimentaria de origen mecánico procedente de la disgregación y descomposición de rocas silíceas. Variantes próximas son las areniscas, margas y yesos. Son en general blandas, poco consistentes y retienen la humedad.

Su predominio en las depresiones se traduce morfológicamente en el relieve arcilloso. Se trata de un relieve plano sometido a una fuerte erosión. Cuando los sedimentos más blandos afloran en superficie surgen las campiñas, relieves suaves y ondulados. Cuando hay alternancia de diferentes capas o estratos de roca de diferente dureza (arcillas, areniscas, calizas..), a menudo como consecuencia de los cambios en el nivel del mar o de los ríos, aparece el relieve diferencial, provocado por la mayor resistencia a la erosión de los estratos más duros. Se forma sí un relieve caracterizado por la presencia de elevaciones planas, formadas por los restos de los estratos duros y limitadas por laderas empinadas, de las que se lentamente se van erosionando los materiales blandos del perfil. Cuando estas superficies son aún grandes se les llama páramos, mesas, muelas o, si los estratos están inclinados, cuestas. Cuando sólo quedan los últimos restos del estrato superior más duro aparecen los cerros testigos. Estos relieves diferenciales, típicos de la zona arcillosa, también aparecer en el área caliza y silícea. En las zonas áridas en las que hay poca cubierta vegetal y la lluvia es escasa pero torrencial, el terreno se convierte en una red de barrancos y pequeños relieves, conocidos como cárcavas o badlands.

Esquema de relieve horizontal Relieve en cuesta
Esquema de relieve diferencial horizontal. Esquema de relieve diferencial en cuesta.

Ocultar

3.4. El área volcánica.

Se limita a las Islas Canarias, Campo de Calatrava, Ampurdán y Cabo de Gata. Se caracteriza por el predominio del basalto y la presencia del relieve volcánico, un relieve accidentado resultante de la erupción volcánica y la mayor o menor dureza de las distintos materiales expulsados por el volcán. Son típicos los conos volcánicos, las calderas o grandes cráteres circulares, los malpaíses, zonas abruptas formadas por el rápido enfriamiento de las coladas de lava, o los roques, restos de los antiguos conductos volcánicos que han resistido a la erosión mientras el exterior del cono volcánico ha desaparecido.