1.1.1. Caracteres generales

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Desde el punto de vista de la Geografía Física, España se caracteriza por ocupar buena parte de la Península Ibérica, más dos grandes archipiélagos (Islas Baleares e Islas Canarias), varios archipiélagos e islas menores y dos enclaves costeros en el norte de África (Ceuta y Melilla).

La Península Ibérica es la más occidental de las penínsulas mediterráneas. Se trata de una amplia extensión de tierra (cerca de 600.000 Km2), separada del resto de Europa por un istmo montañoso, los Pirineos.

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Varios rasgos principales caracterizan el relieve de la Península Ibérica:

  1. La Península tiene una forma maciza, es decir, sus contornos no muestran muchos entrantes y salientes. Como veremos, este rasgo tiene una consecuencia climática importante, ya que limita la influencia climática del mar en el interior.
  2. En su interior, la Península Ibérica se estructura en torno a una gran superficie plana y elevada, la Meseta Central. En torno a ella se organiza una serie de relieves periféricos, entre los que existen grandes cordilleras alpinas. Como consecuencia. la Península Ibérica presenta una elevada altitud media (unos 660 metros), lo que hace de España el segundo país europeo más alto después de Suiza.
  3. Como la mayoría de los relieves se sitúa en los márgenes de la Meseta Central y en el exterior de ella, la Península Ibérica se caracteriza por la disposición periférica de los relieves. En otras palabras, los relieves montañosos suelen encuentrarse cerca del mar y más o menos paralelos a la costa. Eso contribuye también a limitar la influencia marítima en el interior y plantea un problema para las comunicaciones.
  4. Además, los relieves peninsulares tienden a orientarse en dirección Este-Oeste, como consecuencia de las fuerzas tectónicas que los han creado. Eso hace que predominen los relieves paralelos y, con ello, los cursos fluviales paralelos, lo que también contribuye a complicar las comunicaciones.

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Todas estas características son el resultado de una compleja historia geológica y de la diversidad litológica y morfoestructural que esta ha producido. Así que para seguir profundizando en las características del relieve español es necesario detenerse en el proceso de formación geológica de nuestro territorio.